El partido ante el Rácing Vilalbés será un buen termómetro para calibrar nuestras posibilidades en la fase de ascenso. Los chairegos son un equipo duro de pelar, de un potencial similar a muchos con los que nos podemos cruzar en la promoción. Además debido a las bajas de Campillo y Adrián Padrón, más la probable de Jaime Noguerol, también será un encuentro en el que se probará a otros jugadores menos habituales o en demarcaciones que no son las suyas, algo que también puede venir bien de cara a la fase de ascenso.
El Rácing Vilalbés es un club que está viviendo el mejor momento de su dilatada historia. A pesar de que los orígenes del club se remontan a finales de los años 20 no fue hasta la temporada 1992-93 cuando alcanzó por primera vez la Tercera División. Después de nueve campañas en la “élite” del fútbol modesto gallego consiguió clasificarse la temporada pasada por primera vez en su historia para disputar una fase de ascenso a la Segunda División B. Cayó en la primera ronda ante el Alhurín de la Torre por el valor doble de los goles en campo contrario y ahora intentan volver a repetir la experiencia.
