Cuando escrito esto quedan 24 horas para el partido más
importante en la historia reciente de Club
Deportivo Ourense. Es ahora cuando el gusanillo típico de estos partidos
empieza a recorrer el cuerpo de los ourensanistas, sabedores de que estamos
ante una oportunidad única para escapar de la Tercera División.
El ambiente que percibo es de euforia contenida. El 1-3 nos
pone con un pie en la Segunda B, pero falta meter
el otro. Dar el último paso, a veces es lo más complicado. Por lo oído a
jugadores y entrenador parecen tener claro que tienen que jugar con su estilo
de siempre, sin especulaciones, tratando de imponerse desde un principio para
evitar sorpresas desagradables.





