Y llegó el gran día. El 28 de abril la ciudad de Santiago de Compostela se convirtió en el epicentro del fútbol nacional. Nadie quería perderse un momento que pasaría a la historia del fútbol.
Club Deportivo Ourense llegó a Santiago el día antes del partido, alojándose en el Hotel Compostela. El día del partido cientos de ourensanos se acercaron a la Ciudad del Apóstol en 15 autobuses y multitud de coches particulares. Incluso se aplazó el partido que debían jugar en O Couto Atlético Ourense y Ordes. Ya no se jugaban nada en esta jornada final del campeonato y la Federación dio su visto bueno al aplazamiento para que todo el que quisiera pudiera acercarse a la capital de Galicia.

